LA PALABRA EN CÁPSULAS
Por J.V.

Él está al tanto de la situación…

Parte 1

Amigos, nadie está exento de sufrir algo tan terrible como un terremoto. Pero de algo sí estoy seguro: Dios es misericordioso,¹, y por ello necesitamos su protección.² Desde hace un tiempo, además de mis oraciones regulares, he incluido en ellas un refuerzo: pedir al Altísimo que nos proteja de toda cosa negativa.

• Calamidad, accidente, secuestro, tsunami, huracán o terremoto.
• Accidentes, atracos y extorsiones.
• Enfermedades crueles y dolorosas.
• Y, como dice la oración modelo, que nos libre de todo mal.

Debemos elevar nuestra oración al único Santo Padre del cielo que hay, en el nombre de Jesús, y agradecer al final, creyendo que Él ya lo ha hecho.

La iglesia cristiana en el mundo no encomienda su propio país a ídolos, estatuas o a todo aquello que desagrade a Dios. Quien lo hace es porque no ha nacido de nuevo, y debemos compartirle el consejo de Dios para que pase por su proceso de conversión.

Jeremías 7 y 44 son dos capítulos de la Biblia muy contundentes, donde el Señor advierte sobre los peligros de adorar a la reina del cielo. En la antigüedad, a esa deidad le llamaban Artemis, según la mitología griega; luego Diana en Asia Menor —hoy Turquía—.

Posteriormente, los papas en Roma, pensando en qué nombre ponerle a una divinidad femenina para asemejarse a las antiguas deidades paganas, escogieron el nombre de alguien que hubiera existido y dijeron: “María”.

Ella nunca quiso ser venerada. La religión fue la que lo hizo.

Y aquí quiero ser claro. María, la madre de Jesús, fue una mujer piadosa, pero igual requirió de un Salvador: ¡su propio hijo! Ella dijo:

“Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”.³

Jesús es el Cristo,⁴ y Cristo es Dios sobre todas las cosas.⁵

En las bodas de Caná, María dijo con respecto a su hijo:

“Haced todo lo que él os dijere”.⁶

Hay millones en el mundo que no conocen esta simple verdad, y hay aún sacerdotes católicos que sirven a un dios muerto, colgado en una cruz.

En realidad, no desconozco que haya curas de la religión tradicional que intenten ofrecer paliativos a muchos que sufren, pero su doctrina errónea no les deja ver más allá de lo que ven sus ojos y siguen percibiendo a Jesús en una cruz.

Si usted quiere conocer la verdad, deberá leer la Biblia para conocer más a Jesús, su vida y lo que hizo por nosotros.

Debemos no solo orar por nuestros gobernantes y anunciarles el evangelio, no solo porque es nuestro deber, sino porque, si no lo hacemos, no tendremos país.

“El que ignorantemente peca, ignorantemente se condena”. Si alguien no anda conforme a la Biblia y tiene buenas intenciones de hacer el bien, se le debe hablar con respeto para que corrija su caminar.

La buena noticia es que Jesús no está en un madero, pues después de morir por nuestros pecados, resucitó al tercer día de entre los muertos, ascendió al cielo y está sentado a la diestra del Padre.

Dios es celoso y no admite ser compartido.⁷ Si por un lado alguien va a hablar de Jesucristo y por otro va a incensar a María o a espíritus de fallecidos,⁸ siendo un craso error, la cosa no le va a funcionar.

Si quiere ir a la fija, considere al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Todo con la Deidad, sin ella, nada.